Desde el primer momento en que alguien nos conoce, empieza a formarse una imagen de nosotros, a través de nuestro aspecto, expresión, postura corporal, actitud y vestuario. Antes de que abramos la boca ya hemos transmitido una serie de información sobre nosotros.
A medida que vamos tratando y conociendo a las personas, esa primera impresión va definiéndose y completándose. Las personas nos van asignando una serie de cualidades. A la suma de las opiniones que los demás tienen de nosotros es a lo que llamamos nuestra marca personal. Nuestra reputación.
Esto se da en todos los ámbitos, en lo personal y en lo profesional. Puede tener rasgos positivos y negativos, y está viva, se va modificando con cada nueva interacción. Nuestra cotización profesional sube o baja en cada nueva interacción.
La marca personal influye en todas nuestras relaciones, nos abre puertas o nos las cierra, nos hace conservar clientes o perderlos, determinará cómo y cuánto nos valoran y hasta lo que estarán dispuestos a pagar por nuestros servicios. Puede hacernos únicos o del montón. Esto es inevitable y sucede aunque no seamos conscientes de ello.
La cuestión es si podemos hacer algo para influir o mejorar la forma en que nos ven, es decir, nuestra marca personal.
El primer paso es tener claros nuestros objetivos profesionales y preguntarnos qué cualidades debemos tener o que clase de persona debemos ser para conseguir esos objetivos. La mejor forma de parecer algo, es ser eso que queremos parecer.
Empezaremos analizando nuestras debilidades con objetividad.
La opinión sincera de los demás y las críticas constructivas pueden ayudarnos a saber cómo nos ven los demás, y ayudarnos a desarrollar un plan para mejorar nuestra marca personal.
Identificaremos aquellas áreas en las que debemos mejorar. Lo que debemos cambiar, lo que nos falta por aprender, las habilidades por dominar o la experiencia que nos falta.
Luego analizaremos las fortalezas.
La pregunta más importante que todo profesional debe hacerse es qué valor puede aportar a sus clientes, qué problemas o necesidades de las personas puede solucionar. Si hay algo en lo que seamos únicos, debemos sacarle partido, pues es algo que nos hará diferenciarnos y destacar respecto a otros profesionales.
Una fortaleza no tiene porqué ser únicamente un conocimiento o una habilidad. Una actitud puede ser también un factor diferencial que haga que nuestra marca personal sea única. Puede ser la pasión o entusiasmo con el que realizamos nuestro trabajo, el trato amable o cercano con los clientes o facilidad de comunicación. Los factores emocionales pueden tener un gran peso en la marca personal y hasta ser determinantes para que nos elijan antes que a otros profesionales.
Una vez que somos conscientes de nuestras cualidades y el valor que podemos aportar a nuestros clientes, el paso siguiente es comunicar y crear nuestra marca personal.
Tenemos que comunicar lo que somos, los valores de nuestra marca, en las distintas ocasiones en las que interactuamos con los clientes, en nuestra página web, en nuestras redes sociales y en cualquier soporte publicitario que usemos para promocionar nuestros servicios.
Una identidad gráfica o imagen corporativa adecuada también contribuyen a comunicar nuestras cualidades y valores.
Es importante transmitir no sólo nuestros conocimientos y habilidades, sino también la pasión, dedicación, valores y cuidado de los detalles que ponemos en nuestro trabajo. Todo suma a la hora de crear nuestra marca personal. Se trata de afirmar con seguridad todo el valor y beneficios que podemos aportar a nuestros clientes, destacando aquello que nos hace especiales.
Crear una marca personal lleva tiempo. Nuestra marca se irá creando y reforzando con cada interacción exitosa con un cliente, cuando cumplimos o excedemos las expectativas que hemos creado.
El aspecto personal, el vestuario, la actitud, postura y forma de hablar, intervienen en la construcción de una marca personal fuerte.
El desarrollo de una marca personal es un campo laboral multidisciplinar muy interesante, en el que un técnico superior de asesoría e imagen personal y corporativa tiene mucho que aportar.
Consejos para crear y comunicar una marca personal.
- Paciencia y prudencia. Una marca personal como la confianza se crea despacio, pero puede destruirse muy rápido.
- Se prudente con las redes sociales. Separa lo profesional de lo personal y evita cualquier polémica innecesaria que sólo puede crearte enemigos.
- Piensa a largo plazo. Cumple lo que prometes y promete sólo lo que puedes cumplir.
- Mente abierta. Nunca dejes de aprender. Aprende de todo el mundo.
- Respeta a los demás y hazte respetar.
- Los valores clásicos como la puntualidad, honradez, honestidad, integridad, compromiso o respeto a la palabra dada son tan importantes como cualquier conocimiento o habilidad que puedas adquirir y te ayudarán a construir relaciones a largo plazo.
- La integridad es la piedra angular de la autoestima y sin autoestima no podrás crear una marca personal fuerte. Por tanto se siempre fiel a tus valores.
Empieza hoy a diseñar y crear tu marca personal. Es una inversión de futuro.